Tres pasos y colgado. El recepcionista elige trayecto y vehículo, el precio sale al instante calculado en el servidor con tus tarifas, y la reserva entra en tu panel. Ni llamadas, ni notas en papel, ni precios de memoria.
El recepcionista elige recogida, destino y fecha. El precio aparece al momento.
Turismo o minivan, Standard o VIP, con foto. El motor filtra por pasajeros y maletas.
Nombre, teléfono y vuelo si es aeropuerto. La reserva cae en tu panel con todo el desglose.
Trayecto, vehículo, datos del cliente. Sin cuenta, sin contraseña, sin app que instalar. Un recepcionista con la recepción llena termina la reserva y cuelga.
El importe sale de tus tarifas —por kilómetro o por zonas en un mapa— y se calcula en nuestro servidor. Nadie puede tocarlo: ni el hotel ni el cliente. Se acabó el regateo.
Le das a cada hotel su enlace y toda reserva que entra por ahí queda atribuida a ti, para siempre. Se lo pasas por WhatsApp y ya están reservando.
El motor sale con el logo del hotel en la cabecera. El recepcionista reserva en una herramienta que siente suya, y detrás está tu negocio.
Turismo o minivan, en Standard o VIP. El cliente ve la foto de lo que reserva y el motor elige la categoría según pasajeros y maletas.
¿El hotel trabaja con Excel? Sube su hoja y las reservas entran de golpe, cada una con el precio calculado por el servidor con tus tarifas. El hotel nunca fija precios.
El traslado que se repite cada semana se crea solo. Lo configuras una vez y el motor lo genera puntual, sin que nadie lo recuerde.
Cada recepcionista tiene su porcentaje. La reserva queda etiquetada con quién la generó y el saldo se lleva solo. Cobro en efectivo o a cuenta con factura.

Hasta 3 pasajeros y 2 maletas. En Standard o VIP, con su foto en el motor.

Hasta 8 pasajeros y 6 maletas. El motor la propone solo cuando el grupo la necesita.
Gratis y sin permanencia. En el plan Basic pagas el 2% por reserva, solo cuando cobras.