La peor llamada que recibe un hotel es la del conductor que no puede venir. Con WAT esa llamada no existe: si no confirmas una reserva a tiempo, tu enlace la ofrece a otras empresas VTC compatibles de tu red.
Qué es el salto automático
Cuando entra una reserva por tu enlace, tienes una ventana para cogerla tú. Si pasan tres horas sin que la confirmes y aún queda margen suficiente antes de la recogida, la reserva salta sola a la bolsa. Ahí la pueden ver otras empresas VTC con el vehículo adecuado y la documentación en vigor, y la primera que la acepta se queda con el servicio.
No es un mercado abierto donde cualquiera ve tus clientes. Lo que se publica es el servicio: recogida, destino, fecha, hora, categoría de vehículo y el neto que cobra quien lo haga. No sale el nombre del hotel ni el teléfono del pasajero.
Por qué está pensado así
- El cliente sigue siendo tuyo para siempre: cobres tú o cobre un compañero, la relación no se pierde.
- Solo se ofrecen las reservas con margen de sobra. Si la recogida es inminente, la oferta caduca y la reserva sigue siendo tuya: nadie se queda tirado.
- Ves el neto exacto antes de aceptar cualquier viaje que te llegue de otro. Sin sorpresas al final de mes.
- Si nadie la coge, vuelve a ti a tiempo para que puedas resolverla como siempre lo has hecho.
El resultado: el hotel siempre tiene coche, tú nunca pierdes el cliente y el trabajo que te sobra se convierte en ingresos para un compañero en vez de en un problema para todos.
A quién llega primero: el orden importa
Una reserva que no cubres no se tira a un pozo común de golpe. Hay tres niveles, y se recorren en este orden:
- Tu gente de confianza. Un grupo privado que montas tú: los compañeros con los que llevas años, los que sabes cómo tratan a un cliente.
- Un compañero concreto. Si ya sabes quién lo va a hacer bien, se lo mandas directo y él decide.
- La bolsa general. Anónima: la ve cualquier empresa VTC verificada de la plataforma, y de ti solo sale tu número, no tu nombre ni tu cliente.
El salto automático es la red de seguridad del final de esa cadena, no el primer recurso. Si tu red funciona, la mayoría de los servicios no llegan a la bolsa general.
- TúNo llegas
Se te solapa con otro, te pilla lejos o el coche está en el taller.
- TúLo publicas
A un compañero concreto, a una categoría o a la bolsa general. Tú eliges quién lo ve.
- La bolsaSin tus datos
La bolsa general no enseña tu nombre, tu hotel, tu cliente ni tu precio de venta.
- Otra empresaLo cubre
Con el vehículo que encaja y su autorización y sus seguros en vigor.
- Si nadieVuelve a ti
Con margen antes de la recogida, y te avisa en Inicio, en la reserva y por correo.
Lo que no hace La comisión la fija quien publica. Que alguien lo coja depende de la red: la bolsa no lo garantiza.
Cómo funciona la bolsaQué gana el que lo coge
Trabajo que no tenía, con el precio cerrado antes de aceptar. El que cubre ve el neto que va a cobrar —ya descontada la comisión de quien originó la reserva y la de la plataforma— y decide con ese número delante. Nadie acepta a ciegas y nadie discute después.
Qué se lleva cada uno
Aquí no hay letra pequeña. Sin permanencia: una cuota fija de 4,90 €/mes por conductor registrado y un porcentaje que depende de dónde viene la reserva.
- 0 % si la apuntaste tú a mano. Tu cliente de siempre no te cuesta nada.
- 2 % si entró por tu enlace de reservas. El motor te la trajo.
- 5 % si la cubrió tu red. No podías hacerla y alguien de tu bolsa la sacó adelante.
Y se acumulan: una reserva que entra por tu enlace y la cubre un compañero suma 2 % + 5 % = 7 %. Ni siquiera condujiste, y cobraste. El desglose completo está en la página de precios.
Quién puede coger tus servicios
Solo empresas VTC verificadas dentro de la plataforma, con vehículo de la categoría que pide la reserva. Cada una presta el servicio con su autorización y su seguro, y —esto es importante— cada una comunica ese servicio al Registro VTC por su cuenta: la comunicación viaja con quien pone el coche, no con quien captó el cliente. Está explicado en autónomo o empresa: qué cambia en tus obligaciones.
El caso en el que esto cambia tu negocio
Piensa en el hotel que te llama en agosto a las once de la noche para una recogida a las cinco de la mañana. Hoy tienes dos opciones: decir que no y empezar a perder el cliente, o buscar por teléfono a alguien que lo coja y quedarte sin dormir.
Con una red montada hay una tercera: la reserva entra por tu enlace, no la confirmas, salta, la coge alguien y el hotel recibe su confirmación como cualquier otro día. Tú te enteras por la mañana y cobras tu parte.
Esa es la diferencia entre tener clientes y tener capacidad. Lo primero se consigue trabajando bien; lo segundo, teniendo a quién llamar sin llamar a nadie.
Cómo se monta una red que funcione
Una bolsa vacía no cubre nada. Montar la red es trabajo de antes, no de agosto:
- Empieza por la gente con la que ya te llamas. Dos o tres empresas de tu zona en las que confíes bastan para cubrir la mayoría de los huecos.
- Que sean de tu misma zona y con tus mismas categorías de vehículo: una minivan no cubre un servicio de turismo VIP.
- Habla antes de precios y de condiciones, no en el primer servicio urgente.
- Devuelve favores. Una red en la que siempre pides y nunca coges deja de responderte en dos meses.
Qué pasa si nadie la coge
La oferta caduca y la reserva vuelve a ser tuya con margen suficiente para resolverla. Ese margen es el que evita el desastre: el sistema no puede dejarte descubierto a quince minutos de la recogida por haber esperado a que alguien respondiera.
Por eso la ventana de oferta tiene siempre un suelo y no se estira indefinidamente. Es la parte menos vistosa del diseño y la que hace que se pueda confiar en él.
