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FlotaActualizado el · 6 min de lectura

Flota VTC de 2 a 20 coches: cómo llevarla sin cuaderno

El método para repartir el día, no pisar dos servicios, saber qué conductor hizo qué y cerrar el mes sin reconstruir nada de memoria.

Qué aprenderás
  • Las tres señales de que tu flota ya no cabe en un cuaderno.
  • Cómo repartir el día sin pisar dos servicios.
  • Qué necesita ver el conductor, y qué no.
Tres conductores charlan con un café delante de sus tres coches al amanecer.

Lo esencial

  • La reserva vive en un solo sitio, también la que entra por teléfono.
  • El día se reparte en carriles, uno por coche: el solape se ve, no se calcula.
  • Vehículo, conductor y aviso se asignan a la vez.
  • El conductor ve lo suyo y solo lo suyo: ni tus tarifas ni la agenda de sus compañeros.
En este artículo

Con un coche eres tú el sistema. Con dos empiezas a apuntar cosas. Con cinco el cuaderno ya no te salva, y con diez el cuaderno es el problema. Esta es la forma de pasar de dos a veinte coches sin que cada crecimiento te cueste un cliente. Si estás en el momento de dejar el Excel, tienes el plan de migración en de Excel y WhatsApp a un software VTC.

La señal de que ya no cabe en la cabeza

Hay tres, y todo el mundo las reconoce:

  • Llamas a un conductor para preguntarle dónde está.
  • Descubres un solape porque el cliente te llama, no porque lo vieras antes.
  • Al cerrar el mes aparecen servicios que no estaban facturados.

Las tres tienen la misma causa: la información está repartida entre tu memoria, un grupo de WhatsApp y un papel. No es falta de orden; es falta de un sitio único.

1. Un solo sitio donde viva la reserva

La primera decisión, y la única que no se puede saltar: la reserva vive en un sitio y solo en uno. Todo lo demás —el aviso al conductor, la hoja del día, la factura— sale de ahí. Si alguien copia una reserva a otro sitio, ya tienes dos verdades y una de las dos va a estar mal.

Eso incluye las reservas que entran por teléfono. Se apuntan en el mismo sitio que las que entran por tu enlace de reservas, aunque sea a mano y aunque el cliente esté esperando.

2. Reparte el día en una pantalla, no en una lista

Una lista de servicios ordenada por hora no te dice si dos coches se pisan. Un reparto por carriles sí: una fila por coche, el día de izquierda a derecha, y cada servicio ocupando su hueco. El solape se ve, no se calcula.

Cuando repartes, hay tres cosas que tienen que ir juntas a la vez: el vehículo, el conductor y el aviso. Si asignas el coche pero el conductor se entera por un mensaje que escribes después, ese mensaje se te va a olvidar el día que haya prisa. Eso es lo que resuelve el asignador y la app del conductor.

Los huecos entre servicios son la mitad del negocio

Un coche con seis servicios bien encadenados gana; el mismo coche con seis servicios mal encadenados pierde la tarde en vacíos. Al repartir, mira dónde acaba cada servicio y dónde empieza el siguiente: es la decisión que más dinero mueve y la que peor se toma con una lista ordenada por hora.

Esto se ve mejor con tus datos dentro.Al pulsar creas tu cuenta con el correo. 15 días gratis, sin tarjeta y sin permanencia: da de alta tus coches y tus conductores y prueba a repartir un día real antes de decidir.

3. El conductor ve lo suyo, y solo lo suyo

Tu conductor necesita: dónde recoge, a qué hora, a quién, su teléfono, las observaciones y cómo cerrar el servicio. No necesita tus tarifas, ni lo que cobras al hotel, ni la agenda de sus compañeros.

Esto no es desconfianza: es higiene. El día que un conductor se va a montar su propia empresa —y va a pasar— la información que se lleva es la que le enseñaste.

Un servicio, visto desde la app del conductorTres toques por servicio, y todo lo que necesita a mano.
  1. TúLe asignas el servicio

    Lo ve en su app y, si tiene correo, le llega también por correo.

    Asignado
  2. ConductorAbre la ficha

    Pasajero, teléfono, direcciones, vuelo, maletas, sillas y tus notas.

    Asignado
  3. ConductorVoy de camino

    Empieza el servicio y comparte su posición con tu empresa y con el pasajero.

    De camino
  4. ConductorCliente recogido

    El pasajero va en el coche. El hotel lo ve en su portal.

    En curso
  5. ConductorFinalizar trayecto

    Servicio hecho. Si cobra en efectivo, lo marca ahí mismo.

    Finalizado

Lo que no hace Los avisos se ven al abrir la app. La posición solo se envía con la app abierta.

La app para conductores

4. Que el registro de servicios no dependa de acordarse

Con dos coches puedes comunicar sobre la marcha. Con diez, no. La matrícula es uno de los seis datos obligatorios, así que la comunicación solo se puede hacer después de asignar: hay una ventana entre cuadrar el día y empezar a trabajar, y ese es el momento.

Ponle nombre y dueño: una persona, una hora fija, todos los días. El método completo, con lo que exige la norma, está en la guía del Registro VTC.

5. Cada coche con su documentación viva

Seguro, ITV, permiso, revisión. Con dos coches te acuerdas; con doce, no. Lo que funciona es tener las fechas dentro del sistema, junto al vehículo, y que el sistema avise antes y no el día. Un coche parado por un papel caducado cuesta más que el papel.

6. Lo que no puedes cubrir, pásalo antes de decir que no

Una flota pequeña tiene picos que no cubre: agosto, un puente, una feria, dos bajas a la vez. La respuesta de siempre es decir que no y rezar para que el hotel llame otra vez el mes siguiente.

La respuesta buena es tener a quién pasárselo con el precio cerrado: primero tu gente de confianza, después un compañero concreto y, si nadie responde, la bolsa general. El cliente recibe su confirmación como cualquier otro día y tú cobras tu parte.

7. Cierra el mes con el sistema, no con la memoria

Si cada mes reconstruyes qué se hizo, el mes te va a quitar dos tardes y va a tener errores. La factura tiene que salir de los servicios que ya están registrados, cliente a cliente, con su detalle dentro.

Y hay un beneficio que no se ve hasta que lo tienes: cuando la factura sale del sistema, los servicios sin cobrar aparecen solos. Los que se pierden son siempre los que nadie apuntó.

La tabla de lo que cambia al crecer

  • De 1 a 2 coches: aparece la asignación. Ya no basta con saber tu día.
  • De 3 a 5: aparece el reparto y los huecos. Empieza a haber decisiones de margen.
  • De 6 a 10: aparece la delegación. Alguien que no eres tú tiene que poder cuadrar el día.
  • De 11 a 20: aparecen los permisos. Quién puede ver el dinero y quién solo la operación.

Cada salto rompe el método anterior. Lo que no cambia es el principio: una reserva, un sitio, un responsable por tarea.

Lo laboral y lo fiscal, con tu gestorJornadas, descansos, nóminas y cómo documentas el trabajo de tus conductores dependen de tu convenio y de tu situación. Aquí se cuenta cómo organizar la operación; el encaje laboral y fiscal lo valida tu gestor.

Por dónde empezar mañana

No intentes cambiarlo todo a la vez. Mete tus coches y tus conductores, reparte un día entero en la pantalla y compáralo con tu cuaderno. Si ves un solape que no habías visto, ya has ganado el mes.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos coches hacen falta para que compense un sistema?

Con dos ya compensa, pero por otro motivo: no por el reparto, sino porque las reservas dejan de entrar por teléfono y el mes se cierra solo. Con cinco el reparto ya es la razón principal.

¿Y si mis conductores no son buenos con el móvil?

La app del conductor tiene que enseñar cuatro datos y dos botones. Si hay que explicar algo, está mal diseñada. Prueba con el conductor que peor se lleve con la tecnología: si él puede, pueden todos.

¿Puedo dar acceso a alguien solo para cuadrar el día?

Sí, y conviene: quien reparte no tiene por qué ver el dinero. Separar permisos es lo primero que hay que hacer cuando delegas la operación.

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