No hace falta elegir hoy dónde estarás dentro de un año. WAT trata igual a un autónomo con una licencia y a una flota con veinte coches: creces sin cambiar de plan, porque solo hay uno.
Un plan, y pagas según de dónde venga la reserva
- 0 %: la apuntaste tú a mano. Tu cliente de siempre no te cuesta nada.
- 2 %: entró por tu enlace. El motor te la ha traído.
- 5 %: la cubrió tu red. No podías hacerla, la colgaste en la bolsa y la cogió un compañero.
La bolsa y la gestión de flota entran de serie: no son un plan superior. Lo único que cambia es de dónde viene cada reserva. Y los porcentajes se acumulan: 2 % + 5 % = 7 % cuando entra por tu enlace y la cubre otro. Ni siquiera condujiste, y cobraste.
Sin permanencia: una cuota fija de 4,90 €/mes por conductor registrado y una comisión por reserva. Un mes flojo cuesta poco; un mes fuerte se paga solo. Los tres casos, con ejemplos, están en la página de precios.
Qué usa cada uno
El producto es el mismo; lo que cambia es qué partes enciendes.
Con una licencia
- Tu enlace de reservas para los hoteles y las agencias con los que trabajas.
- Tus tarifas por zonas, para dejar de dar precios al teléfono.
- La agenda del día y el registro de servicios al día.
- La facturación mensual de cada cliente.
Con flota
- Todo lo anterior, más los vehículos y los conductores dados de alta.
- El reparto del día arrastrando cada reserva a su coche y a su conductor.
- La app del conductor, con lo que tiene que saber y sin lo que no.
- El control de quién hizo qué, para el registro y para las nóminas.
El salto de uno a tres coches es el que duele
No es el de tres a veinte. Con un coche, tú eres el sistema: sabes dónde estás, a qué hora y con quién. Con tres deja de caber en la cabeza y empiezan los fallos caros: dos reservas pisadas a la misma hora, un conductor que no sabe que le han cambiado la recogida, una factura sin un servicio.
La señal de que ya estás ahí es fácil de reconocer: cuando llamas a un conductor para preguntarle dónde está. Lo que hay que hacer en ese punto está contado en cómo llevar una flota VTC de 2 a 20 coches.
Cuando pasas de un coche a varios, no migras nada
Ya lo tienes todo: los clientes, las tarifas, el histórico y las facturas. Das de alta el coche nuevo y al conductor, y el reparto del día aparece con tus datos ya dentro. No hay exportar, no hay importar y no hay «la nueva versión».
Ese es el argumento de verdad para no montar el negocio sobre una hoja de cálculo: la hoja funciona hasta que dejas de caber en ella, y cambiar justo entonces es cuando peor te viene.
Por dónde empezar esta semana
- Mete tus zonas y tus precios. Es lo que más tarda y lo que más devuelve.
- Manda tu enlace de reservas a un solo hotel, el que más te llama. Uno, para ver cómo va.
- Da de alta tus coches y tus conductores aunque todavía conduzcas tú.
- Al cerrar el mes, emite la factura desde el panel y compárala con tu hoja de siempre.
Si esa comparación cuadra, ya no vas a volver. Y si no cuadra, quieres saberlo con un cliente y no con doce.
Las preguntas que se hacen todos antes de empezar
¿Tengo que dejar lo que uso ahora?
No de golpe. Lo sano es empezar con un cliente y un mes: las reservas de ese cliente entran por el enlace, se reparten en el panel y se facturan desde ahí. El resto sigue como está hasta que la comparación te convenza.
¿Y si mis clientes no quieren cambiar de forma de reservar?
Casi ninguno quiere, hasta que lo prueban. Por eso el enlace se enseña en el mostrador y no se manda por correo: cinco minutos delante del recepcionista valen más que diez explicaciones. Y si prefiere llamar, coges el teléfono y lo apuntas tú: la reserva acaba en el mismo sitio.
¿Qué pasa con lo que ya tengo apuntado?
Los clientes y las tarifas se meten una vez y se quedan. El histórico viejo no hace falta traerlo entero: lo que importa es que a partir de hoy todo lo nuevo esté en un solo sitio, porque el problema nunca fue el pasado, fue tener dos verdades a la vez.
¿Cuánto tardo en tenerlo funcionando?
Lo que tardes en meter tus zonas y tus precios, que es la única parte que requiere pensar. El resto —dar de alta coches, conductores y un cliente— es cuestión de un rato.
